lunes 2 de febrero de 2009

De la flojera a la Procrastinación

El comentario de Angelus en mi post anterior es demasiado acertado. El horario es una necesidad. Mi flojera está evolucionando. Se ha convertido en procrastinación.

El defecto se ha alojado en lo más profundo de mis huesos aprovechando no solo la caída de mis defensas orgánicas, sino mi propia necesidad de un break. El primer mes del año, me dio de regalo una Rinofaringitis Aguda. Para mí había sido un simple resfrío, pero mis compañeros de trabajo no pensaban lo mismo. Resignada fui al médico. El Doc me examinó como cuando era una niña, y recomendó dos días de descanso médico. Momento histórico. Nunca desde el inicio de mi vida laboral había tenido un descanso médico.

He tenido gripes, pero nada serio. A lo sumo me habré retirado un par de horas antes en algún momento por una migraña demasiado potente, pero por lo general faltar no era una opción.
No obstante, he descubierto la delicia de descansar sin que sea vacaciones.

En fin descansé, pero me di cuenta que no había sido suficiente. Es como si mis baterías hubieran cargado solo la mitad de lo que deberían y en cualquier momento perderán la carrera frente a los conejitos de Duracel. No solo se trata del trabajo, sino de mis propias actividades cotidianas. Dejo de leer para ver televisión, dejo de escribir para escuchar música, dejo de hacer bisutería para dormir. Lo único que no dejo de hacer, porque está fuera de mi alcance es trabajar. Sino, dormiría todo el rato. Me encanta marmotear, aún cuando ahora mi conciencia me recuerda a lo lejos que tengo deberes no tan sagrados que cumplir.

Las cosas se van complicando, pero como he dicho, he hecho un horario. Me ha costado dos semanas hacerlo, dos semanas, dos. Demasiado. La meta entonces es poder distribuir mi tiempo en trabajo, dormir, comer, leer, estudiar idiomas, escribir en mis blogs (La Auti, De la Politeia a la Demofarsa, y muy pronto otro más, del trabajo), escribir mis cuentos, leer otros blogs, compartir tiempo con mis amistades e ir al gimnasio. En cierta forma, creo que voy a tener que dejar el gimnasio para darle más tiempo a dormir y a escribir.

Podría seguir, pero mejor duermo...

5 comentarios:

Juanito el caminante dijo...

El dormir aclara ideas... y que le pasó al corazón???

Hay tiempo???

SIgue caminando... me gusto leerte...

BocaDelcielo dijo...

Dormir? Que es eso?

El Chico Nube dijo...

Dónde puedo encontrar a tu médico para que me recete lo mismo?

Que te mejores,

Raulín Raulón... dijo...

Pensaba que la tendencia a la dilación de las cosas y al "no dejes para mañana lo que puedes hacer pasado mañana" era tema exclusivamente abogadil.

Lo que me preocupa de ese tema, el de acomodar 11 horas diarias de oficina a la vida, es que infla el valor de cosas bastante intrascendentes, como la tele, ver cine comercial, comer cualquier cosa, o tener contacto con cualquier persona. Nunca he pensado en eso, simplemente lo he vivido, y ahora que lo pienso bien, lo he sufrido.

Sí, deja el gimnasio, como que nunca llega a ser una actividad importante en la vida de nadie. Pero no dejes pendiente algo importante...

(¿Cuándo? Ya vemos, ya tú ve)

Angeitamoza dijo...

Juanito, pues sí, dormir permite ver las cosas con claridad. El corazón sigue igual... es decir en nada.


Boca del cielo... Domir (según la RAE) Estar en aquel reposo que consiste en la inacción o suspensión de los sentidos y de todo movimiento voluntario... jajaja... en fin... hace solo algunos meses yo tambièn me preguntaba que era dormir... pero ahora quiero hacerlo todo el dìa...

Chico Nube, pues mi médico en la Clínica Centenario, jeje

Raulín, otra vìctima del dejar para mañana... formaremos un club... oki, buscaré fecha...

Saludos, a todos, take care